El lado obscuro de esa mirada...

Our lives are not our own.
From womb to tomb, we are bound to others.
Past and present.
And by each crime.
And every kindness.
We birth our future.

– Cloud Atlas (via mythoughtsarejuststars) Via HelloGoodbye

(Fuente: lachicadelmuseo)


Crónica de una adicta a el amor. Parte 45.

Escrito por Alicia V.

No le alcancé a ver el rostro, pero lo conocía. Sabía que era él. Le lloré tantas veces a esa mirada, que sólo verla de reojo me recordó aquellas amargas horas… Infinitas. Tiene tanto de eso, y en realidad fue hace tan poco. Trataba de pescar su mirada. 

Ya tiene un par de horas de que me lo encontré en el metrobús. Y aún ahora me pregunto cómo hubiera reaccionado si hubieras volteado… Si recuerda mi nombre…. O mis besos y todo lo que le decía cuando la obscuridad le impedía ver que me ruborizaba. Me pregunto si recuerda todo lo que le escribí… Si recuerda que le dije que lo amaba.

Pero eso fue hace un par de años… De eso tiene ya un rato. Que caminábamos de la mano y nos besábamos en los puentes peatonales. Nos metíamos a otras funciones de cine y todo nos valía madres. Excepto nosotros. Me susurrabas que no tuviera miedo y me tomabas de la mano. Me llevaste a el paraíso y a un callejón sin salida. A tu lado todo tenía sentido. 

Pensé millones de cosas en breves instantes que me dejaste paralizada. Nadie notó que me fui de este mundo y me adentré de nuevo en tu boca, prisionera de los recuerdos. Me tomó otro instante regresar los pies a la Tierra. Casi tuve que tragarme ese primer impulso de llamarte por tu nombre, o correr hasta acercarme a ti, o rozar tu mano accidentalmente. 

Estabas tan distraído como te recuerdo. Esa mirada ausente cuando tienes los audífonos puestos. No prestabas atención a nada ni a nadie… Y yo me encontraba a unos metros de ti. ¿Recordarías mi nombre si me acerco a saludarte? Tal vez sólo recuerdes pequeños detalles. Como el color de mis cortinas, cuando notaste su color tan feo. Tal vez el vestido que tanto me halagaste. O el perfume que me regalaste. El tono de mis labios la primera vez que salimos. Incluso el nombre que me pusiste para ingresarme a tus contactos cuando no sabías mi apellido. 

Pero de mi nombre… No creo que te acuerdes.

…..

No le alcancé a ver el rostro, pero lo conocía. Sabía que era él. Y yo… De su nombre si me acuerdo.




Crónica de una adicta a el amor. Parte 44. Mariposa del 26 de abril.

Escrito por Alicia V. En un día tan importante como hoy.

Llevaba una cicatriz a dondequiera que fuera… Desde hace dos años. Aprendió a odiarla, y a amarla. Aprendió a esconderla y a llevarla con orgullo. Nunca había pasado por su mente deshacerse de ella. Porque aunque la piel se regenerase del todo… Lo que había allí… Dejó un vació.

La mariposa de abril… De un 26 de abril que permaneció dormida por 14 años. Una monarca que se volvió contra su dueña; que personificó una depresión que le venía desgastando… Y quería acabar con su anfitriona de una vez por todas.

Esa mariposa enloqueció. Trataba ferozmente de alzar el vuelo; pero nació pegada a la garganta. Trató ferozmente de liberarse y destruía el tejido a su alrededor. Esa mariposa enloqueció y comenzó a envenenar ese cuerpo… Silenciosamente. Por fuera no se notaba el frenesí que se vivía en ese cuello. 

Y la depresión se curó, pero la risa que hacía vibrar las cuerdas vocales ya no podía calmar a la monarca. Sus alas estaban desgastadas, arañadas y la mariposa se sentía morir…

El rencor de la niña a la mariposa era enorme. No entendía la razón de la locura, ni de la enfermedad. Fue necesario cortar el cuello. Fue necesario dormir a esa niña. Y necesario dejar devastada a una familia. Pero cuando la pequeña despertó… Con su cicatriz y el vacío en el cuello. Y vio a la mariposa… con el tumor en su ala derecha… No pudo contener las lágrimas. Comprendió que ella la envenenó con el paso del tiempo. Y que para que curara y alzara el vuelo algún día tenía que alejarse de ella… La sostuvo entre sus manos un momento.

Un momento que queda fresco en la memoria de la pequeña… Cuando la mariposa escapó de sus manos con su aleteo torpe. Pero sabe que la mariposa (dondequiera que esté) ha sanado por completo. 

……………………………………………………..

Una historia que le cambió la vida alguien. A una familia incluso. Una historia que enseña que la vida es tan frágil como las alas de una mariposa. En realidad… Es mi historia. 




Me siento tan desorientada… ¿Será muy difícil? Karen me hubiera convencido de hacerlo por más difícil que fuera…




Crónica de una adicta a el amor. Parte 43.

Escrito por Alicia V. …

Ella no tenía una belleza obvia, tampoco era delicada… Pero se me hacía tan atractiva. Ella imponía pero yo nunca me dejé llevar por esa impresión. Yo verdaderamente la quería. Y es que… fue muy sencillo enamorarse de ella. Sus labios tan tersos. Más de una tarde me descubrí pensándolos y acabe con muchos borradores tratando de describirlos. Y nunca lo logré. Era perfecta y la única mujer que me gustaba.

Ella era como una abeja. 

 No sé, era la miel que dejaba a su paso. Era el aroma que se impregnaba a todo lo que ella tocaba. Era la forma en la que se movía. Era la alegría de su vuelo. 

Pero la adicción que me provocó a sus sabores. Era el zumbido infernal que se quedaba en mis oídos y no me dejaba dormir. Era su naturaleza asesina que me inquietaba. Me torturaba saber que yo nunca podría atrapar a una mujer así. Que nunca sería mía. 

Ella era como una abeja. 

Y pronto me di cuenta de que la amaba. La amaba más, y su veneno no podría contra mi amor. La tomé entre mis manos y le confesé todo. Le robé un beso y me sonrió. Me lo devolvió y me tomó la mano. Tuve que terminar el beso violentamente y no pude contener mi dolor… Entonces me vi la palma de la mano… donde estaba su aguijón. 

Eso me gané por amarla a tal grado. Por confiar en ella. Por olvidar su verdadera naturaleza… Ese día aluciné, tuve calentura, me sentí fatal y caminé sin rumbo. Veneno escurriendo en una mano y el corazón partido en la otra. 

No la volví a ver; sólo me dejó miel en los labios y veneno en la piel. Lo único que conservo de ella es el recuerdo y el aguijón que me sacaron…


I’m disappearing, avoiding most things.

– Syd Barrett (via psychedeliacaterpillar) Via You Fucked Up Old Hag, HaHa Charade You Are.

Love is our true destiny. We do not find the meaning of life by ourselves alone - we find it with another.

– Thomas Merton. (via tattoomyskin) Via Tattoo Ink

Crónica de una adicta a el amor. Parte 42.

Escrito por Alicia V.

Escucho melodías pegajosas; “sick music”. Me siento distorsionada y como adormilada. Todo se ve surreal, y el tiempo acaricia mi cuerpo. Y entonces me pregunto qué hace Karen, qué maquina dentro de mí…. Debe haber una razón por la que me ha dejado en paz tanto tiempo (un par de semanas anormalmente tranquilas). Después de tanto tiempo de reclamarnos espacio por fin me ha dejado sola, sufrir sola. Algo debe estar tramando.

¿Karen? ¿Estás allí?

Y nadie me contestó. No escuché su voz aguardientosa dentro de mi cabeza… Y eso no me dio ninguna paz. Ni siquiera sentí el cosquilleo en mi interior que indicaba su presencia. Y por un momento me dio pánico. ¿Dónde se metió? Nunca tuvimos la mejor relación y nos costaba soportarnos. Nos acabamos gritando más de una noche. Pero al fin y al cabo dependíamos una de la otra. Nunca se lo admití pero sé que ambas estábamos conscientes que ella no “llegó” de repente, sino que ella siempre estuvo allí. Formándose, o incubándose. Ella era una parte de mí que nunca quise admitir, y un día se desprendió de mí, pero seguía habitando mi cuerpo. Y un día, cuando yo me estaba acobardando…. Despertó y reclamó el cuerpo que alguna vez también fue suyo. Hizo y deshizo. Ella era rebelde, atrevida, y en cierta forma; una maldita. Pero por más que me duela…. nunca podré negar que ella es parte de mí. Me ayudó, y me perjudicó. Me levantó y me tumbó. Pero sobretodo…. Ella me criticaba. Y ahora no sé dónde se metió.

No es que la necesite…. Pero en un par de años me he llegado a acostumbrar hasta a pelearme con ella….

Me refiero a que ni siquiera dijo a dónde iba, o cuándo regresaría (si es que lo va a hacer). Me refiero a que ni siquiera se despidió….


Crónica de una adicta a el amor. Parte 41.

Escrito por Alicia V. Haciendo homenaje a el aniversario 40 de el disco The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd.

Esa voz le hacía el amor suavemente a sus oídos. Dejaba escapar algún suspiro. Hubo un momento en el que se sintió tan abrumada, a un par de movimientos del orgasmo, y pensó que había comprendido el sentido de la vida, la armonía que jugaba con ella. Por un momento comprendió casi todo. Recorrió su cuerpo un estremecimiento cálido, seductor, le acarició la garganta, el pecho, el estómago, los muslos y las piernas… Y desapareció al llegar a los pies. Fue un éxtasis. Se sentía tan ligera como una pluma y comprendió las magnitudes del universo. Se entregó a un placer que no era terrenal. Se sentía infinita, porque su alma se hinchó tanto que su cuerpo casi no podía albergarle. Supo que ella estaba por encima de cualquier dolor, de la felicidad, y de ese mundo que sólo era ilusorio. Alcanzó una paz que, por más que lo intentó el resto de su vida, nunca volvería a sentir. Su cuerpo murió por un instante y ella regresó… Más viva que nunca.


Pink Floyd - Dark Side of the Moon - 40th Anniversary 1973-2013

Pienso que no necesitamos drogas…. Es más que suficiente escuchar a Pink Floyd. I’ll see at the DARK SIDE OF THE MOON.


Quereme… Tengo Frío.

Performed by Miranda!

Una tarde, un te frio, una espera y esta casa buscando tu presencia.  
Te espero entre los discos, los libros y la radio… te espero, como siempre te he esperado.  
 
Quereme, como la tierra quiere al agua. Quereme… como en el mar esa mañana.  
 
Quereme, que las disculpas se han perdido; como perdido estoy sin vos y tengo frío.  
Quereme, mis pasos van por la vereda. Quereme, se que tu casa queda cerca.  
Quereme hay una luz en tu ventana; pero tu sombra está,mi amor, acompañada.  
 
Vuelvo a calentar agua, suena un timbre  
Pero otras manos, otras puertas abren  
Volando en tu recuerdo, de pronto, me di cuenta  
que el agua se ha enfriado ya bastante.  
Quereme como la tierra quiere al agua  
Quereme, como en el mar esa mañana.  
Quereme, que las disculpas se han perdido;  
como perdido estoy sin vos y tengo frío.  
 
Quereme, mis pasos van por la vereda.  
Quereme, se que tu casa queda cerca.  
Quereme hay una luz en tu ventana;  
pero tu sombra está,mi amor, acompañada.  
Quereme, mis pasos van por la vereda  
Quereme, se que tu casa queda cerca  
Quereme,hay una luz en mi ventana;  
pero mi sombra está, mi amor,desamparada  
desamparada.


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